Que tal querida comunidad, hoy les hablaré un poco acerca de la posible conexión simbólica de la horca que encontramos en la prisión Toluca.
Cabe aclarar que esto es un análisis e investigación propia puesto que en ningún medio oficial hay información o declaraciones al respecto.
Primeramente la simbología nos remite específicamente al nudo y de la horca, los nudos como símbolo representan diversas cosas, a menudo transmiten la idea de fijación en un estado determinado; lo anterior es algo complejo, complicado y enredado, manifiesta una ligadura y al mismo tiempo, lo opuesto: un desenredo, un desenlace, una solución.
Si bien no existe una simbología de la imagen de la horca como tal, si lo podremos encontrar desde la imagen del colgado.
Durante la Edad Media se colgaba de la horca a traidores, cobardes y caballeros desleales para apalearlos, lo cual era un castigo humillante, un signo de ignominia, de censura y de ridículo público.
A continuación les plantearé tres actitudes posibles, de la conciencia yoica (yoico: Manía o costumbre de nombrarse de primero entre varios o de ponderarse más que los demás. Vanidad, narcisismo. Relativo o perteneciente al "yo" o "ego", el centro de la personalidad humana, de acuerdo con distintas escuelas psicológicas.), ante el contenido simbólico de esta imagen, que remite a la experiencia de frustración, límite y humillación
Actitud del “mártir”.
-Cuando el yo se siente frustrado en sus expectativas y capacidades, se vive como una víctima inocente, manipulada y sometida a poderes tiránicos del exterior.
El sentimiento interior es de impotencia y desvalimiento, pero la responsabilidad y la culpa están afuera. En la vida cotidiana, el individuo generalmente responsabiliza de ello a las personas de su entorno: amigos, parejas, hijos, jefes, compañeros de trabajo, etc. Ellos son los que desbaratan, frustran y confunden su ideal de yo.
El individuo siente que es el sujeto pasivo de la agresividad ajena, con lo cual atesora una gran carga de rabia y resentimiento inconsciente; los demás, al percibirla, a menudo responden de forma colérica. Al recibir esta carga agresiva, la perpetua víctima confirma su percepción y retroalimenta las fantasías compensatorias de venganza y dominio. En el fondo, este tipo de víctimas, se identifican con “los elegidos”, los limpios de culpa. Serán los demás, los tiranos corruptos, que merezcan ser castigados.
Actitud de la “víctima redentora”.
-En este caso puede que el yo viva esta especie de esclavitud impuesta como un merecido castigo, fruto de una antigua culpabilidad y que por tanto busque y necesite ser redimido.
Se colocará entonces en el papel de la persona sacrificada, que se inmola por los demás, que soporta vejaciones y humillaciones, bajo el velo de la víctima redentora. Muy probablemente se apegará a otros seres humanos y, en aparente entrega tratará de secuestrarlos emocionalmente en un ejercicio de control y de poder, bien sea para redimirlos, bien sea para ser redimido. En el primer caso se identificará con el arquetipo del redentor y en el segundo, lo proyectará.
No pocas de las historias de amor que vivimos a diario se ajustan a este juego de identificaciones y proyecciones.
Historias que desembocan inevitablemente en una dinámica emocional de recriminaciones, extorsiones y culpabilizaciones que reflejan una carga de profundidad llena de frustración, rabia y resentimiento no reconocidos.
Actitud del “héroe”.
-Es decir, desde la vivencia y la certeza de que yo, mi voluntad, es la única fuerza motriz que genera mi destino, esta imagen de limitación, adversidad y freno, que muestra el colgado, puede ser asumida como un reto, como una prueba hercúlea que hay que vencer. Si uno es habitado por esta convicción, desarrollará un estricto control y exigencia sobre sí mismo, luchando a brazo partido, redoblando energías para conseguir doblegar la adversidad. El objetivo es ganar, salir victorioso de la empresa. El héroe no acepta el límite y esconde o niega su vulnerabilidad.
Si fracasa en el empeño no se lo perdonará, se menospreciará y maltratará de manera implacable.
Pero la demanda del alma cristalizada en la imagen del colgado tiene un propósito: humillar al Yo, desposeerlo de todo orgullo, frustrarlo en su anhelo y en su arrogancia, obligarlo a sentir el fracaso, a PARAR Y CALLAR. Debe escuchar otra ley que no es la propia y preguntarse la verdadera naturaleza de la atadura y del sacrificio que le reclama el colgado.
La vida está llena de compromisos y responsabilidades – ataduras y sacrificios -, de dependencias. Cada vez que nos comprometemos renunciamos a una parcela de libertad. Cuando uno asume un compromiso con algo que tiene que ver con él, que tiene sentido, no siente la frustración que supone la renuncia a lo otro.
Cuando uno entrega su energía a un propósito significativo se siente bien, sus-pendido y fluyendo. Solo entonces uno comprende que “no podía ser de otra manera”.
Dadas las premisas anteriores podríamos entender primero que nada que "el nudo" es la atadura que James tiene con Mary al principio del juego y es por que eso que siente el compromiso de ir a Silent Hill a comprobar si Mary aun continua con vida.
Posteriormente podríamos asociar a James tanto con la actitud "víctima redentora" como la de "héroe" ; víctima redentora sería por la culpa que al principio no sentía si no que hasta conoce la verdad en el hotel Lakeview, su castigo (de cierta forma auto impuesto) es ver morir una y otra vez a María, curiosamente la última vez que la ve morir es colgada y empalada por 2 Pyramid Head:
"Yo era débil. Es por eso que te necesité... Necesitaba de alguien que me castigase por mis pecados... Pero eso ya se acabó. Ya sé la verdad. Es el momento de terminar con esto." James pelea con los dos Pyramid Heads y se da cuenta de que no puede derrotarlos, hasta que ambos se suicidan empalándose con sus lanzas, ya que ya no son necesarios debido a que James finalmente entiende sus pecados.
Se le podría atribuir también la actitud de "héroe" por la voluntad de ir a Silent hill y aferrarse a la idea de encontrarse con Mary en su "lugar Especial", esa convicción le sirve para afrontar toda adversidad que Silent Hill le representa, ya sabemos que es una falsa convicción puesto que en realidad es una culpa suprimida inconscientemente pero aún así puede encajar dentro de esta actitud.
Al final uno como jugador decide que actitud encaja más con James, pero al final al expiar sus pecados volvemos a lo que hablamos al inicio, es decir el desatar el nudo de la horca y darle fin al problema entramado o anudado.
Cómo les comenté al inicio, todo es una investigación personal, y si en algo estoy equivocado, todo comentario de alguien más docto en el tema es bien recibido para editar y que el análisis quede mejor.
Si quieren compartir algún otro comentario, recuerden que lo pueden hacer con toda confianza.
En una próxima entrega hablaré de la conexión de Silent Hill 2 con la mitología mexicana.
--Rebirth--
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